Prueba de dolor

Vista. El dolor tiene el color de un amarillo sutilmente enrojecido, con tendencia al dorado, que refulge al sol en el día; y en la noche, en la memoria, cuando se cierran los ojos. Amarillo solar, acrayolado, sacado de un dibujo preescolar con personajes de sonrisa constante, volcado luego a la vista de un paisaje desolado, donde la limpieza de la luz no ilumina el camino que pueda seguirse sobre una llanura vacía, que a nada conduce.  Alvarimás

Lima, entre la civilización y la barbarie

En sus orígenes, Lima era un centro de alta civilización. Pongamos la mirada en la época prehispánica y veremos templos, centros administrativos, caminos y acequias que atestiguan poblaciones complejas, cuyo trabajo permitió el surgimiento de haciendas durante el Virreinato y, en último término, de los distritos de la Lima actual. Pongamos luego la mirada en la época hispánica y encontraremos en Lima la primera universidad de América y la primera imprenta de Sudamérica, solo por darnos una idea de la importancia de la capital peruana como centro político, económico, eclesiástico y cultural en Sudamérica durante los años virreinales. Incluso podríamos mirar nuestro primer siglo republicano y encontraremos entre Lima y el Callao una de las primeras líneas férreas de Sudamérica, por ejemplo.  Alvarimás

Doble ocaso en Tatooine (canta Luke Skywalker)

A veces ya no puedo con el día.
Me aburre transcurrir sin altercado,
chequear condensadores lado a lado,
hacerle los recados a mi tía.

Me aburre ya esta arena en demasía.
Me aburren los androides que he comprado.
Me aburre pulular sin otro hado
que verme una vez más sin osadía.

Entonces salgo al filo de la noche
a donde nadie nadie pueda verme
este desasosiego en que me encuentro;
a donde el doble ocaso no reproche
el mío en esta hora en que no duerme
el ansia que me come por adentro.

La mosca, cuento de horror

Cuando Basilio despertó después de un sueño intranquilo, no vio a su bebé en la cuna. «Se la habrá llevado su madre al supermercado», pensó, mientras se desperezaba y bostezaba, y la modorra del sueño recién abandonado le impedía hacerse una idea de lo incómodo que sería para Muriel cargar a la bebé y hacer las compras a la vez, y luego volver a casa con la bebé y las compras, todo ella sola. Respiró hondamente, describiendo con sus brazos extendidos una lenta circunferencia que se cerró sobre su cabeza al tiempo que terminaba de inhalar. Repitió la figura en sentido inverso, mientras exhalaba hasta que las palmas de sus manos tocaron sus muslos, y luego levantó las manos nuevamente para palmearse la cara y acabar de despertarse.  Alvarimás

Agradecimiento y saludo en los 37 años de mi edad (villanela con variante)

Sin nada que decir sino las gracias
por todos los saludos que me dieron,
me adentro en otro año de mi vida.

Algunos me pagaron la bebida.
Otros, muchos mensajes me escribieron.
Sin nada que decir sino las gracias.

El año se me fue sin más desgracias
que algunas chances más que se me fueron.
Me adentro en otro año de mi vida.

Mas siéntome en novísima partida.
Quiero ser como aquellos que murieron
sin nada que decir sino las gracias.

Un ramo yo me haré con las acacias.
Con cuanto encontraré y lo que me dieron,
me adentro en otro año de mi vida.

Algo iba yo a decir que se me olvida…
quizá en alguna parte lo leyeron.
Sin nada que decir sino las gracias,
me adentro en otro año de mi vida.

Día de San Valentín (II: Amar)

Es sábado 14 de febrero, Día de San Valentín, día de los enamorados. No sé cómo logré que sucediera, pero saldré con Zinnia. Creo que vi a Katia dándole un dinero a Carmen. Seguro le pagó para que Zinnia saliera conmigo, me dice el pensamiento, pero… ¿será así? No. No y no. No lo creo. Zinnia es muy reservada, y cuando la conocí el jueves, la llevé a las oficinas de Etiqueta Negra, donde creo que les gustó a todos. Tanto, que Marco, el director de la revista, se ofreció a entretenerla en su departamento en Miraflores mientras voy a recogerla. Al llegar, a las seis de la tarde, la encuentro algo sedienta, así que le ofrezco un vaso de agua que Marco pronto me acerca. Ella termina su vaso. Tras despedirnos de Marco, bajamos a la calle. Zinnia y yo nos vamos caminando rumbo a Larcomar, un centro comercial lleno de tiendas y cafés y restaurantes y cine y vista al mar y todo. Será perfecto.  Alvarimás

Día de San Valentín (I: Conocer)

Era la mañana clara de un jueves, de esas que solo se ven en Lima en el verano. Las casas estaban todas abiertas a la calle, adonde tenían sus jardines, de modo que el aire corría por todas partes, junto con los niños y sus juegos y sus voces. Creo que de una de las casas salía alguna música, lo suficientemente suave como para permitir que el resto de la animación del día surgiera de la conversación de la gente.

Entonces la vi.  Alvarimás

El blog va de San Valentín

Se viene el 14 de febrero, Día de San Valentín, día del amor y la amistad, aunque, a juzgar por lo que veremos en las calles ese día, parece que el amor va ganando la partida. Yo estaré solo y todo, pero ese día no me lo quiero perder, siquiera por mi blog. Así las cosas, se me ocurrió un proyecto de post que pronto expuse a los editores y a la productora de la revista en un e-mail. Inexplicablemente, a los editores les gustó mi carta, y hasta dijeron que era un post en sí misma, y otras insensateces por el estilo. Ni modo. La publico aquí, con venia editorial, para que tú también, querido lector, lectora, te diviertas y juzgues y señales con el dedo y me digas qué hacer. Esta es la carta:  Alvarimás