Historia de la bailarina desnudista que abandonó a un cliente sin dinero que le recitaba un poema y se fue con otro adinerado

—Oda: vel…

—¿Eres eso tú, pobre? ¡Ve, vete!

Solo, oí. Vase a tal palo:

—¡Hola, plata!

Ésa vio, o lo sé: te ve, verbo puto (sé ser elevado).

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