Balada nupcial

Para mi primo recién casado G. B. C., para que
la cante a su dama, como Robert d’Estouteville
hiciera con la balada que le dio Villon

Xerox sólo habrá manera
imposible de copiarte,
maravilla o primavera
en mi invierno de anhelarte.
Natural en mí desearte
ante tal tu hermosura.
No me niegues el gozarte
mientras la vida nos dura.

Una mañana cualquiera
en que el tráfico reparte
nuestras vidas a la vera
de la vía, es un arte
del amor imaginarte
y sentirme con holgura,
y al final del día amarte
mientras la vida nos dura.

Ojalá la vida fuera
suficiente; mas aparte,
lo que en ti yo vi me era
vida nueva, y abrazarte
largamente es tener parte
en una sola figura.
De mí no quiero alejarte
mientras la vida nos dura.

Envío

Señora, déjame darte
la vida en gozo y tristura,
y prometo enamorarte
mientras la vida nos dura.

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