¡Es una trampa!

El tráfico limeño sí
que lo hace a uno pensar.
Por ejemplo, recordé la vez
en que me plantaste en el concierto
de los Bomba Estéreo de Colombia.
Ésos fueron más de cien soles
que hubo que desperdiciar, ¿sabes?
Conciertazo te perdiste.
Menos mal que al final
Liliana Saumet me mandó
un beso volado de tanto
y tanto que la miré
directo a los ojos.
Aun así te extrañé
cuando todo hubo acabado.
Eres tan bonita
—y por favor por favor por favor
ni me hagas recordar tu escote—
que si nos ibas a plantar
a mi ilusión y a mí
hubieras vestido un polo
la última vez que nos besamos
que dijera bien clarito:
«¡Es una trampa!»,
como dijera el almirante Ackbar
cuando vio que la realidad era otra.

Escrito siguiendo el consejo del día de NaPoWriMo.

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