Metallica, ‘Turn the Page’ y #NiUnaMenos

Desde Lima, esto es… Radio Alsicú, transmitiendo vía web para los lectores y oyentes que generosamente nos siguen.

Hoy queremos sumarnos a la campaña de #NiUnaMenos, que realizará una marcha en Lima este sábado 13 de agosto para visibilizar y denunciar todas las formas de violencia contra la mujer. Durante la semana publicaremos cada día una canción que se refiera a este problema. Empezaremos con Metallica y la versión que hicieron en 1998 de la canción de Bob Seger de 1973, «Turn the Page»

Originalmente, la canción retrataba el sentimiento del cantante de una banda de rock en su gira por las carreteras, la sensación de hastío en un largo viaje de concierto en concierto, con paradas aquí y allá para comer algo o tener sexo. Un viaje en el cual también el cantante se encuentra con miradas reprobatorias o que lo juzgan. Y a pesar de todo, este sale al escenario y sigue su marcha rumbo al siguiente concierto.

La combinación de la versión de Metallica con el video dirigido por Jonas Akerlund y protagonizado por Ginger Lynn Allen es fantástica porque nos da la otra perspectiva que la canción original sugiere: la de la chica conocida al paso por el cantante en su gira. Al inicio, la letra dice:

On a long and lonesome highway
East of Omaha
You can listen to the engine
Moanin’ out his one note song
You can think about the woman
Or the girl you knew the night before

Y al final:

Later in the evening
As you lie awake in bed
With the echoes from the amplifiers
Ringin’ in your head
You smoke the day’s last cigarette,
Rememberin’ what she said

En esta versión escuchamos lo que ella dice. Y no es un discurso feminista o alguna cosa «de mujeres». Es algo que nos toca a todos: la lucha que todos enfrentamos día a día para llevar adelante nuestras vidas a pesar no solo de los obstáculos que naturalmente existen, sino de las miradas que nos juzgan por ser diferentes. Y no hace falta ser rockeros o prostitutas para ser diferentes. Todos pensamos algo, o comemos algo, o vestimos algo o hacemos algo que a otro no le gusta. Esto es normal. El problema está cuando somos incapaces de reconocer la humanidad de esos otros que no comprendemos, y nos cerramos a ellos y les echamos las miradas que Bob Seger sentía en la nuca, o peor aún, cuando esas miradas se convierten en la violencia que el personaje de Ginger Lynn Allen sufre y ante la que se ve resignada a pasar la página.

Escuchemos.

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