Sextina de las lluvias y los huaicos

A Luis Castañeda Lossio, alcalde ausente de Lima

A los afectados por las lluvias, la estupidez y la corrupción

 

La mucha intensidad con que las lluvias
descienden a lo largo de los cauces
ya forma y alimenta nuevos huaicos
que surcan cuesta abajo por la costa,
llevándose de súbito a la gente
envuelta en los escombros y en el lodo.  Dime más

El fútbol, o la vida sobre el césped

La noche ha quedado cegada por los reflectores. La imagen de una tribuna exultante se yergue sobre nosotros. Sobre el césped artificial de La Bombonera, dispuestos a alcanzar algo que para abreviar llamaremos la victoria, el Borussia Dortmund y el Inter de Milán esparcen a sus hombres. Yo soy uno de ellos.  Dime más

Reescribiendo a Bob Dylan: La canción del viento

Versión 1, soneto

Como el hombre que recorre su vida
sin idea de que esta acaba ya.
Como ave que volando la medida
del océano se muere por allá.

Como balas volando en primavera
año tras año, en todos por igual.
Como un acantilado en espera
de que el oleaje lo engulla hasta el final.

Como fatigadas generaciones
de gente sin gozar de libertad.
Como las irrealizadas acciones
contra alguna omnipresente atrocidad.

Así también, mi amigo, el viento canta
una canción cuyo sonido espanta. Dime más

Al Dr. D. Luis Castañeda Lossio, el mejor alcalde de Lima de todos los tiempos

Si el mejor fue Castañeda,
venga el fuego a la Alameda.

Castañeda, Castañita,
mira mira lo que has hecho:
mucha gente ya sin techo
has dejado y necesita
poner algo en su marmita
mientras tu partido rueda:
«¡Si el mejor fue Castañeda!».
¡Venga el fuego a la Alameda!  Dime más

La decisión de Violetta

Desde Lima, esto es… Radio Alsicú, transmitiendo vía web para los lectores y oyentes que generosamente nos siguen.

Cerramos nuestro especial de #NiUnaMenos con la soprano rusa Anna Netrebko, quien canta «Sempre libera» (‘Siempre libre’), el aria final del primer acto de La traviata (1853), de Giuseppe Verdi, acompañada por Rolando Villazón en el Festival de Salzburgo del 2005.

En este punto de la obra, Violetta (Anna Netrebko) está en casa luego de haber ofrecido una fiesta en la que ha conocido a Alfredo (Rolando Villazón), un muchacho que está enamorado de ella y que insiste en verla de nuevo. Ella tiene un amante, alguien con dinero, pero siente que quizá este chico podría ser para ella. Violetta le da una flor y le dice que venga a verla luego. Ya sola, recapacita, y se dice que no, que para ella es más importante estar siempre libre, que el amor es una locura. En eso, vemos que Alfredo vuelve y le insiste, pero ella se mantiene firme.

Podemos opinar lo que queramos: que Violetta tiene miedo al compromiso, que qué vergüenza, si es una cortesana, etcétera. Nada de eso es importante. Lo importante es que respetemos a Violetta, quien es una persona como todos nosotros: siempre libre, con derecho a hacer con su corazón lo que le plazca.

Escuchemos.

Polly, el doble drama de la violencia

Desde Lima, esto es… Radio Alsicú, transmitiendo vía web para los lectores y oyentes que generosamente nos siguen.

Hoy jueves, escucharemos en nuestro especial de #NiUnaMenos una canción difícil: «Polly», del disco Nevermind (1991) de Nirvana, e inolvidable también en el desenchufado en Nueva York de 1993.

Kurt Cobain escribió «Polly» a partir de una noticia leída en el periódico sobre un caso de secuestro y violación de una adolescente. De hecho la canción está en la voz del secuestrador-violador («She asks me to untie her / A chase would be nice for a few»). Kurt era tan grande que nos permite ver esta terrible escena como un doble drama: el evidente de la chica, pero también el menos evidente del agresor. Con frases cortas y sencillas, vemos el día a día del violador: en un momento considera que a Polly ya le toca comer; en otro momento le dice que tenga cuidado, que no se corte (y de paso deducimos cómo Polly lucha por liberarse); en otro punto intenta justificarse («It isn’t me / We have some seed […] I want some help / To please myself»). La humanidad en su punto más bajo en una foto tomada por alguien con inmensa empatía y compasión.

Un doble drama. Eso es la violencia contra la mujer. No hay víctima sin agresor. No es posible combatir la violencia contra la mujer sin ayudar también al hombre a redefinirse en una época de crisis de la masculinidad tradicional, en la que los roles se transmutan y la identidad del hombre peligra cuando no tiene los medios económicos o psicológicos para relacionarse con los demás. «It isn’t me / We have some seed», repite este hombre desorientado que no sabe qué hacer con su semilla.

Escuchemos.