La selección peruana de fútbol: hitos de una historia

¿Una historia de la selección peruana de fútbol? ¿Que incluya momentos sabrosos como la victoria sobre Francia en el amistoso de París de 1982 con gol de Juan Carlos Oblitas? ¿O la goleada que le dimos a Chile en el Clásico del Pacífico de 1995 en Lima, con tres goles de Maestri y otros tresSigue leyendo “La selección peruana de fútbol: hitos de una historia”

Tarapoto, listo

La vida puede verse como una lista de tareas que se tienen que hacer. Es una forma de matar el tiempo para tener la ilusión de que controlamos cómo este se nos escapa, con la ventaja adicional de que al mantenernos ocupados evitamos el ocio filosófico que nos llevaría a evaluar qué estamos haciendo conSigue leyendo “Tarapoto, listo”

Retrato de mamá tras una cerradura

Esto pasó cuando estaba en la universidad, hace unos años (no quiero decir muchos). Era de noche, casi de madrugada. Yo estaba en casa, estudiando para un examen de historia latinoamericana, y me llevé mi separata al baño para seguir estudiando —sí, sentado ahí—. No recuerdo de qué iba la separata, de alguna dictadura, seguramente.Sigue leyendo “Retrato de mamá tras una cerradura”

La mosca, cuento de horror

Cuando Basilio despertó después de un sueño intranquilo, no vio a su bebé en la cuna. «Se la habrá llevado su madre al supermercado», pensó, mientras se desperezaba y bostezaba, y la modorra del sueño recién abandonado le impedía hacerse una idea de lo incómodo que sería para Muriel cargar a la bebé y hacerSigue leyendo “La mosca, cuento de horror”

Los ojos de miel

No recuerdas muy bien cómo pasó. El caso es que habías salido de la revista más o menos temprano y decidiste ponerte a caminar y caminando llegaste a Miraflores, a la puerta de una discoteca a la que ya habías ido antes. Es jueves, pero qué diablos, te dijiste, y entraste. Haces cola brevemente, pagas,Sigue leyendo “Los ojos de miel”

Un corredor de bolsa en la quiebra escucha el deseo íntimo de su corazón y le cuenta a un amigo de su conversión espiritual

—¡Ay, ida la bolsa! Mas oí: «Deseo ese Dios». —¿Ámaslo, baladí? —Ya.