Milonga del aprendiz. Observaciones de un estudiante de tango (1)

Proemio

«¿Tango? ¿Por qué no?», me dije cuando recibí en Facebook una invitación para una clase de tango, dictada por Luis Goñi, argentino, y su esposa peruana Mily Amézaga, bailarines y maestros de tango, y directores de la escuela Cité Tango —sí, como aquél de Piazzolla—, en Lima. La clase sería un sábado, pero yo recién me enteré el jueves de la misma semana. Afortunadamente, además del correo electrónico, el anuncio tenía un número celular al que llamar para inscribirse.

—Buenos días, hablo por la clase de este sábado. Veo que es para jóvenes menores de veinticinco años…

—Sí.

—Pero yo estoy por cumplir treinta, ¿podría ir? Alvarimás

Una defensa de la castidad

«Are you gay?», me preguntó una linda londinense de escote imposible de desoír, cuando decliné su invitación a acompañarla al segundo piso de la casa de un amigo que festejaba su cumpleaños a todo volumen, en Lima. Tan alta estaba la música que para entendernos teníamos que gritarnos al oído. El vaso en la mano, la mirada en el piso, mi oreja cerca de su boca, escuchando la única lengua que ella hablaba, lengua que luego recorrió mi mejilla derecha, despacio. No diré que me quedé impertérrito —no todos los días le lamen la mejilla así a uno—, pero sí que guardé la compostura y le dije que no, que no podía acompañarla, y que tampoco era gay.

¿Por qué la rechacé?

«It’s complicated», creo que le dije, justificándome. Pero aquí, atrapado en el papel, no puedo decir lo mismo. Aquí sólo me queda revelar el secreto de la castidad. O al menos, de la mía. Alvarimás

Los secretos del toro

En la noche de los tiempos, Zeus —que era Zeus— tuvo que convertirse en un toro muy majo para seducir a Europa. En el día que corremos, yo —que no soy dios olímpico— debería hacer lo mismo para seducir a una europea.

¿Y cómo se vuelve uno un toro muy majo? ¿Cómo se hace para tener el porte vistoso y guapo, pero discreto; el carácter manso y tierno, pero oportunamente agresivo; la devoción serena, pero apasionada; el gesto agraciado, pero vulgarmente explícito; la fortaleza incólume, la virilidad incólume, el corazón incólume, noble, inmaculado?

No lo sé, pero un taxista me habla de un plato que «te pone toro», y mis oídos escuchan música. «¡Te pone toro!», le dijeron sus amigos cuando acabó de comer, luego de llevarlo con engaños —le dijeron que comería un lomo al jugo— cerca del camal de Yerbateros en Lima para comer tripulina, un platillo hecho a partir de las criadillas, como se conoce a los testículos del toro. Alvarimás

Uno, dos, tres, probando otra vez

Probar, experimentar para conocer. Es práctica común de los científicos, y como la ciencia es la dispensadora de la verdad en nuestros tiempos, resultó que, a finales del 2008, los editores de la revista Etiqueta Negra me encomendaron uno de los blogs con los que entonces se relanzaría la página web de la revista. Uno, dos, tres, probando fue su nombre. La idea era probar las cosas diversas de la vida para ver de qué se trata. Como mencioné en el primer post del Alvariblog, aquel blog se cerró en el 2009 una vez cumplido su ciclo, en parte por agotamiento cerebral (exagero) y en parte por agotamiento del ánimo (no exagero). Como sea, aquel blog vuelve. Todo vuelve, el aire que respiramos, el amor que perdimos y hasta el ánimo que se nos fue. Y es que nada se crea ni se destruye, sólo se transforma. Lo dice la física y lo refrenda el arte literario.

Uno, dos, tres, probando vuelve, ahora convertido en una de las categorías del Alvariblog. Aquí publicaremos nuevamente los posts que salieron en el extinto blog de Etiqueta Negra, y luego proseguiremos con pruebas nuevas de las cosas de la vida.

Deséenme buena suerte. Probemos.