El miedo

Un patio amplísimo al mediodía,

con piedrecillas numerosísimas, capaces de rasgar rodillas y codos.

Una turba enardecida cuyo furor cerca resuena.

Un vacío en el estómago como de nunca haber comido carne ni pescado ni fruta ni placer perdurable,

solo verduras amargas

en una mesa de madera larga, larguísima,

mientras en otra habitación huele a jazmines.

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Lineup

La Hora de Dormir
Las Doce y Pico de la Noche
Sábanas Frías
Esperando de Pie
Solo ante la Cama
El Sueño Olvidado
Silencio
Afuera en la Calle
La Cucaracha Sola
El Grillo Muerto
Motores Lejanos
Alguien Que Pasa por Ahí
El Ladrón Escondido
Nunca Más Mataré a Mis Padres
Los Gritos Silenciosos
La Vuelta del Sueño Olvidado
Entre las Sábanas
Hasta Mañana
Hasta Nunca


Escrito siguiendo el consejo del día 3 de GloPoWriMo.

Balada de la niña desaparecida

He perdido a mi chiquilla,
¿la habrá visto por ahí?
Viste una casaquilla
y zapatos carmesí.

Tiene el pelito castaño,
cortito y encrespado;
no habla con ningún extraño,
tal como le he enseñado.

Tiene la piel de canela
y la figura esbelta.
Le iba a comprar una tela…
¡debo traerla de vuelta!

Tiene algo en la mirada,
yo no sé por qué será;
yo siempre le digo: «Nada
nunca nunca faltará».

Ella nunca había hecho esto…
Un momento… ¡por allá!
Creí verla por un puesto
observando para acá.

He perdido a mi chiquilla,
¿la habrá visto por ahí?
Tengo en casa una silla
para ella, sí que sí.


GloPoWriMo 2018, día 1.

Tarapoto, listo

La vida puede verse como una lista de tareas que se tienen que hacer. Es una forma de matar el tiempo para tener la ilusión de que controlamos cómo este se nos escapa, con la ventaja adicional de que al mantenernos ocupados evitamos el ocio filosófico que nos llevaría a evaluar qué estamos haciendo con esa vida que preferimos compartimentar en tareas en vez de verla como una totalidad. Quizá por eso solemos usar nuestras vacaciones y feriados en viajes a lugares llamados turísticos, donde, como la palabra misma indica, damos vueltas de un lado a otro recorriendo atracciones naturales o culturales que se supone que son atractivas y que por eso las tenemos que ver, actividad que nos mantiene literalmente entretenidos entre un sitio y otro, sin opción a tenernos a nosotros mismos frente a la pregunta fundamental por el ser de nuestras vidas, esos ríos que van a dar a una mar no turística. Sigue leyendo “Tarapoto, listo”

Chiclayana en Colonia

Para V. V. E. U., que se va a estudiar a Alemania

Allá en Colonia no saben
aquello que les espera:
una muchacha viajera
sin gracias que se le acaben
e ideas que no le caben
en su alocada cabeza.
Por eso, todo lo reza
«¡Ay, qué bonito!», diciendo.
Es claro —ahora lo entiendo—
que acabará lo que empieza.