Balada para Andrea y Vic en el día de su boda

Ahora que estamos aquí reunidos nosotros, del amor espectadores, digamos a cuantos nos son queridos —refiérense así si dan dolores— esta balada. Sé que hay mejores, aunque la mía tiene su pujanza. Escuchen lo que digo, mis señores: conozco aquel lugar con esperanza.

Sebastián le dice por teléfono a un amigo que la mujer que ama se casará con otro, a quien besuquea horas antes de la ceremonia, y que mejor la deje ir

A la diva C. —A tu pis… ¡id!… ¿Aló? —¿Sebas? —¿Leal? ¡Ella hoy ya se casa! —¡Cesa! —¡Y yo hallela! Él sa… —¿Besola? —… —¡Di! —Sí. —¡Puta! —Ca vi, dala.