El valor de la opinión

Las redes sociales no sólo son medios útiles para enterarse de cómo va un partido de fútbol, dónde fue el último terremoto o cuál de nuestras amigas ya está soltera: también hacen pensar.

Hace unos días, mi amiga María Jesús Zevallos tuiteó lo siguiente: “Cómo explicarle a cierta gente que tener una opinión sobre algo no significa ser experto en el tema”. De inmediato, su queja me hizo viajar en el tiempo a mis dieciocho años, cuando mi único correo electrónico era el de telnet que me había asignado la Universidad Católica y las chicas vestían blue jeans, polos blancos para hombre y una cola de caballo, sin más adorno que su belleza natural.

En esos días conocimos a Parménides Alvarimás

No comer para ser más fuerte: tres días de ayuno

La última cena

Sábado, nueve de la noche. Arroz, hamburguesa con kétchup y mostaza, quinua, cebolla, pimiento y un vaso de agua de maracuyá. Comí todo con normalidad, sin ninguna sensación de algo solemne. Eso sí: recordé —y me disculpo por la escasez de imaginación— la imagen de La Última Cena, de Leonardo, que podríamos interpretar como el fotograma de un momento solemne de traición. ¿Traicionaré yo también mi última cena, la haré mal? Posiblemente, porque siento que no estoy tomando en serio lo que voy a vivir, el tiempo de tres días que voy a pasar en ayuno. Pero no quiero hacerlo mal: quiero ayunar bien, y aprender lo que sea que tenga que aprender. Alvarimás

Uno, dos, tres, probando otra vez

Probar, experimentar para conocer. Es práctica común de los científicos, y como la ciencia es la dispensadora de la verdad en nuestros tiempos, resultó que, a finales del 2008, los editores de la revista Etiqueta Negra me encomendaron uno de los blogs con los que entonces se relanzaría la página web de la revista. Uno, dos, tres, probando fue su nombre. La idea era probar las cosas diversas de la vida para ver de qué se trata. Como mencioné en el primer post del Alvariblog, aquel blog se cerró en el 2009 una vez cumplido su ciclo, en parte por agotamiento cerebral (exagero) y en parte por agotamiento del ánimo (no exagero). Como sea, aquel blog vuelve. Todo vuelve, el aire que respiramos, el amor que perdimos y hasta el ánimo que se nos fue. Y es que nada se crea ni se destruye, sólo se transforma. Lo dice la física y lo refrenda el arte literario.

Uno, dos, tres, probando vuelve, ahora convertido en una de las categorías del Alvariblog. Aquí publicaremos nuevamente los posts que salieron en el extinto blog de Etiqueta Negra, y luego proseguiremos con pruebas nuevas de las cosas de la vida.

Deséenme buena suerte. Probemos.