A Lima en su día

Lima, Límac, Rímac. Valle cantor, y bullidor. Y más, con el Chillón y Lurín. Tierra de dioses, de dioses y hombres, de Pachacámac y Huarochirí. Ciudad de Pizarro, y más, Taulichusco; del Cristo Moreno, de sismo muy brusco. Ciudad de los Reyes, de Carlos y Juana, de Melchor, Gaspar y Baltasar (también de Alvar). Ciudad de moros y cristianos, de hispanos y paganos, costeños y serranos. Lima del 6 de enero. Lima del 18 de enero. Lima del 28 de julio. Lima sufrida, vejada, imaginada, perdida y recuperada: eres hermosa. Y yo te amo.

Quiero ser papá

Nunca pensé que lo pensaría, pero quiero ser papá. Es que, buscando alguna información por internet como suelo hacerlo, di con esta acepción dentro de la entrada de ‘hidalgo’ en el diccionario de la Academia (www.rae.es):

hidalgo de bragueta.

1. m. Padre que, por haber tenido en legítimo matrimonio siete hijos varones consecutivos, adquiría el derecho de hidalguía.”

Echando a andar la imaginación, se desprendería el corolario de que, si encuentro a alguna que se ilusione con siete varoncitos, le podría plantear esta propuesta decente (ojo: “legítimo matrimonio”). Ambos saldríamos beneficiados: ella realizaría su ilusión, yo obtendría mi título nobiliario. Sería un hidalgo al menos. Un hidalgo de bragueta.