La mosca, cuento de horror

Cuando Basilio despertó después de un sueño intranquilo, no vio a su bebé en la cuna. «Se la habrá llevado su madre al supermercado», pensó, mientras se desperezaba y bostezaba, y la modorra del sueño recién abandonado le impedía hacerse una idea de lo incómodo que sería para Muriel cargar a la bebé y hacerSigue leyendo “La mosca, cuento de horror”

Un corredor de bolsa en la quiebra escucha el deseo íntimo de su corazón y le cuenta a un amigo de su conversión espiritual

—¡Ay, ida la bolsa! Mas oí: «Deseo ese Dios». —¿Ámaslo, baladí? —Ya.

Un entrenador dice a sus jugadores que salgan a la cancha, que ya es hora, y ante el entusiasmo general cuestiona sus motivaciones para hacerlos reflexionar

—Oren, id: es. —¡Ra! —¿Donar gol logran o darse dinero?

Sebastián le dice por teléfono a un amigo que la mujer que ama se casará con otro, a quien besuquea horas antes de la ceremonia, y que mejor la deje ir

A la diva C. —A tu pis… ¡id!… ¿Aló? —¿Sebas? —¿Leal? ¡Ella hoy ya se casa! —¡Cesa! —¡Y yo hallela! Él sa… —¿Besola? —… —¡Di! —Sí. —¡Puta! —Ca vi, dala.