Romance de la Luna y el astronauta

Por el vasto y negro cielo
el astronauta volaba.
Hacia la Luna distante
sus motores enrumbaba.
Todo el frío del espacio
su nave atravesaba
y ese punto diminuto
que era la Luna lejana
más grande y más grande era
conforme se aproximaba.
¡Ten cuidado, astronauta!,
que si en algo equivocaras
al usar tus instrumentos
o si tu nave fallara,
rondando la Luna irías
con vueltas que no se acaban,
sin que tu nave parase
ni hallase camino a casa;
a tu madre le darían
alguna fría medalla
y en el cielo selenita
tu cadáver se callara. Dime más