Villanela para perder el miedo en los aviones

Para L. S. H.,
que temía a las turbulencias aéreas

No temas de los vientos la estridencia
cuando a tu avión remuevan y golpeen,
que todo pasará: tenles paciencia.

El viento sabe bien cuál es su audiencia
y a todos hace que se zamaqueen.
No temas de los vientos la estridencia.

La calma romperán, y su potencia
quizá te haga temblar; pero ten fe en
que todo pasará, tenles paciencia.

Pues todos moriremos, no es demencia
la calma mantener cuando apaleen.
No temas de los vientos la estridencia.

¡Cuidado con los necios! En su ciencia
se saben pasajeros, mas no creen
que todo pasará. Tenles paciencia.

A ellos teme más, a su carencia
de seso y de humildad —es que no leen—.
No temas de los vientos la estridencia,
que todo pasará: tenles paciencia.

Villanela de Semana Santa (canta un hijo de hombre a Jesús)

El miedo muy terrible que sentiste
el jueves por la noche cuando orabas
nos sigue visitando en nuestras noches.

La copa asaz amarga que entreviste
quedó acá con nosotros, y dejabas
el miedo muy terrible que sentiste.

Los clavos que tu carne como broches
el viernes te entroncaban cuando amabas
nos siguen visitando en nuestras noches.

La soledad inmensa que tuviste
el sábado cantaba que callabas
el miedo muy terrible que sentiste.

El hambre de la noche de los coches
—en combis masticamos puras habas—
nos sigue visitando en nuestras noches.

Es duro en el domingo ver que existe
la vida sucesiva ya sin trabas,
y el miedo muy terrible que sentiste
nos sigue visitando en nuestras noches.