Puta negra sobre cliente franco

A la manera de César Vallejo 

Para mi amigo D. P., que me obsequió el primer verso

Me moriré en Callao, en Trocadero,
+++buscando alguna puta que me atienda.
+++Me moriré buscando la contienda
+++en que mi ansia dé con asidero.
Ella dirá: —Hoy eres el primero.
+++Y yo: —Señora, no se desentienda,
+++que a la sazón no hallo la molienda
+++do trabajar mi grano pajarero.
Me montará muy luego la señora,
+++se moverán sus pechos en el aire,
+++discurrirá penúltima mi hora.
Contemplaré en la puerta algún ataire,
+++y exhalaré la paz que se atesora
+++en el rendido fin, ya sin donaire.

Escrito siguiendo la sugerencia del día de NaPoWriMo.

Édgar Tamayo: con la muerte en el nombre

Una de las características más notables de los palíndromos es su capacidad de perturbar, de revelar el sentido oculto de las palabras, como un oráculo. Por eso me quedé helado cuando, viendo por televisión la noticia de que el mexicano Édgar Tamayo será ejecutado esta tarde en Texas a pesar de una serie de objeciones a la sentencia y a cómo se dictó, reparé en el palíndromo que esconde su apellido, acaso la orden que en Texas se dará al verdugo a toda prisa ante los pedidos de clemencia:

A Tamayo ya mata.

Villanela para perder el miedo en los aviones

Para L. S. H.,
que temía a las turbulencias aéreas

No temas de los vientos la estridencia
cuando a tu avión remuevan y golpeen,
que todo pasará: tenles paciencia.

El viento sabe bien cuál es su audiencia
y a todos hace que se zamaqueen.
No temas de los vientos la estridencia.

La calma romperán, y su potencia
quizá te haga temblar; pero ten fe en
que todo pasará, tenles paciencia.

Pues todos moriremos, no es demencia
la calma mantener cuando apaleen.
No temas de los vientos la estridencia.

¡Cuidado con los necios! En su ciencia
se saben pasajeros, mas no creen
que todo pasará. Tenles paciencia.

A ellos teme más, a su carencia
de seso y de humildad —es que no leen—.
No temas de los vientos la estridencia,
que todo pasará: tenles paciencia.