Tarapoto, listo

La vida puede verse como una lista de tareas que se tienen que hacer. Es una forma de matar el tiempo para tener la ilusión de que controlamos cómo este se nos escapa, con la ventaja adicional de que al mantenernos ocupados evitamos el ocio filosófico que nos llevaría a evaluar qué estamos haciendo con esa vida que preferimos compartimentar en tareas en vez de verla como una totalidad. Quizá por eso solemos usar nuestras vacaciones y feriados en viajes a lugares llamados turísticos, donde, como la palabra misma indica, damos vueltas de un lado a otro recorriendo atracciones naturales o culturales que se supone que son atractivas y que por eso las tenemos que ver, actividad que nos mantiene literalmente entretenidos entre un sitio y otro, sin opción a tenernos a nosotros mismos frente a la pregunta fundamental por el ser de nuestras vidas, esos ríos que van a dar a una mar no turística.  Dime más

Día de San Valentín (II: Amar)

Es sábado 14 de febrero, Día de San Valentín, día de los enamorados. No sé cómo logré que sucediera, pero saldré con Zinnia. Creo que vi a Katia dándole un dinero a Carmen. Seguro le pagó para que Zinnia saliera conmigo, me dice el pensamiento, pero… ¿será así? No. No y no. No lo creo. Zinnia es muy reservada, y cuando la conocí el jueves, la llevé a las oficinas de Etiqueta Negra, donde creo que les gustó a todos. Tanto, que Marco, el director de la revista, se ofreció a entretenerla en su departamento en Miraflores mientras voy a recogerla. Al llegar, a las seis de la tarde, la encuentro algo sedienta, así que le ofrezco un vaso de agua que Marco pronto me acerca. Ella termina su vaso. Tras despedirnos de Marco, bajamos a la calle. Zinnia y yo nos vamos caminando rumbo a Larcomar, un centro comercial lleno de tiendas y cafés y restaurantes y cine y vista al mar y todo. Será perfecto.  Alvarimás

Día de San Valentín (I: Conocer)

Era la mañana clara de un jueves, de esas que solo se ven en Lima en el verano. Las casas estaban todas abiertas a la calle, adonde tenían sus jardines, de modo que el aire corría por todas partes, junto con los niños y sus juegos y sus voces. Creo que de una de las casas salía alguna música, lo suficientemente suave como para permitir que el resto de la animación del día surgiera de la conversación de la gente.

Entonces la vi.  Alvarimás

El blog va de San Valentín

Se viene el 14 de febrero, Día de San Valentín, día del amor y la amistad, aunque, a juzgar por lo que veremos en las calles ese día, parece que el amor va ganando la partida. Yo estaré solo y todo, pero ese día no me lo quiero perder, siquiera por mi blog. Así las cosas, se me ocurrió un proyecto de post que pronto expuse a los editores y a la productora de la revista en un e-mail. Inexplicablemente, a los editores les gustó mi carta, y hasta dijeron que era un post en sí misma, y otras insensateces por el estilo. Ni modo. La publico aquí, con venia editorial, para que tú también, querido lector, lectora, te diviertas y juzgues y señales con el dedo y me digas qué hacer. Esta es la carta:  Alvarimás

Los ojos de miel

No recuerdas muy bien cómo pasó. El caso es que habías salido de la revista más o menos temprano y decidiste ponerte a caminar y caminando llegaste a Miraflores, a la puerta de una discoteca a la que ya habías ido antes. Es jueves, pero qué diablos, te dijiste, y entraste. Haces cola brevemente, pagas, pim, pam, pum y ya estás frente a la barra, de luz azulada al interior y rojiza, quizá rosa, por afuera y hacia el piso. Pides un whisky en las rocas y pasas a la sala de baile. No hay mucha gente, y puedes distinguir que casi todas son mujeres, quizá todas. Excelente, piensas, y das un paseo.

Recorres la pista de baile, no por el medio, sino dando un rodeo, como para ver qué sucede. No estás muy seguro de lo que ves, así que subes al mezzanine. Te asomas sobre la baranda y das un sorbo a tu whisky. Bebes sin prisa, para que el hielo refresque tus labios y te haga sentir más despierto —ha sido un día intenso en el trabajo—. Cuando los hielos vuelven al fondo del vaso, miras de nuevo a la gente bailando y confirmas lo que sospechabas: es una fiesta de lesbianas.  Dime más

O tetracampeão!

Brasil 2014-07-13_Alemania campeon_copa_Maracana

Venga un puñado de impresiones luego de la final de Brasil 2014.

Qué alivio no ser futbolista: no podría andar con los brazos todos tatuados.

¿Cómo se hizo esa herida Schweinsteiger, acaso tan punzante es un manazo?

Qué guapas las novias de los alemanes. Así cualquiera campeona.

¿Qué hay en un apellido impronunciable o en una cacería de animales? Si se apellidara Pérez o fuera ecologista, aquella a quien llamamos Axelle sería igual de hermosa.

Messi no fue el mejor jugador del mundial, ni ninguno. Éste no ha sido un mundial de estrellas, sino de equipos. Y el mejor de todos fue el que campeonó.

Notable lo de Argentina, que no fue sólo Messi. El triunfo alemán era lógico, pero los albicelestes podrían habérsela llevado también.

Los gobiernos podrán refaccionar o construir estadios mal, a destiempo y con poco criterio, incluso deshonestamente; los árbitros podrán malograr partidos; los manifestantes e hinchas podrán saltar a la cancha; la televisión podrá empecinarse en ocultarlos; los jugadores podrán morderse entre sí; y la FIFA podrá morder a la equidad y a los bolsillos de los empresarios. Pero lo que quedará en pie, siquiera en el largo plazo y de vez en cuando, es ver el juego asociado y propositivo salir triunfante. Gracias, Alemania.

#FueraBurga

Finalmente, esperemos que para el 2018 Rusia no ande invadiendo vecinos ni en Tierra Santa haya ping-pong de misiles.

También esperemos que en los próximos mundiales veamos en las ceremonias de inauguración y clausura cada vez menos pitbulls y más artistas como éstos.

Hasta luego.

Imagen destacada: Fotografía tomada del ‘Daily Mail‘.

¡Es una trampa!

El tráfico limeño sí
que lo hace a uno pensar.
Por ejemplo, recordé la vez
en que me plantaste en el concierto
de los Bomba Estéreo de Colombia.
Ésos fueron más de cien soles
que hubo que desperdiciar, ¿sabes?
Conciertazo te perdiste.
Menos mal que al final
Liliana Saumet me mandó
un beso volado de tanto
y tanto que la miré
directo a los ojos.
Aun así te extrañé
cuando todo hubo acabado.
Eres tan bonita
—y por favor por favor por favor
ni me hagas recordar tu escote—
que si nos ibas a plantar
a mi ilusión y a mí
hubieras vestido un polo
la última vez que nos besamos
que dijera bien clarito:
«¡Es una trampa!»,
como dijera el almirante Ackbar
cuando vio que la realidad era otra.

Escrito siguiendo el consejo del día de NaPoWriMo.

Intruso

Antes de abandonar el patio rumbo a la cocina llevándose las toallas secas, volteó. Las tres palomas al borde del muro bajo la noche de verano apenas se distinguían por sus siluetas y por su blanca cera, pero era suficiente para saber que se miraban, que lo miraban, que no sabían qué hacer mientras no amaneciera y la luz de la Luna siguiera reflejándose en sus pequeñas pupilas.