El valor de la opinión

Las redes sociales no sólo son medios útiles para enterarse de cómo va un partido de fútbol, dónde fue el último terremoto o cuál de nuestras amigas ya está soltera: también hacen pensar.

Hace unos días, mi amiga María Jesús Zevallos tuiteó lo siguiente: “Cómo explicarle a cierta gente que tener una opinión sobre algo no significa ser experto en el tema”. De inmediato, su queja me hizo viajar en el tiempo a mis dieciocho años, cuando mi único correo electrónico era el de telnet que me había asignado la Universidad Católica y las chicas vestían blue jeans, polos blancos para hombre y una cola de caballo, sin más adorno que su belleza natural.

En esos días conocimos a Parménides Alvarimás