Gossip, o de la importancia de recuperar la vida cuando se la está perdiendo

Desde Lima, esto es… Radio Alsicú, transmitiendo vía web para los lectores y oyentes que generosamente nos siguen.

Hoy miércoles daremos una pequeña vuelta en nuestro especial en apoyo a la campaña de #NiUnaMenos esta semana. Ya estuvo bueno de temas expresamente sobre violencia contra la mujer por dos días; ahora presentamos «Standing in the Way of Control», del disco homónimo del 2006 de la desaparecida banda Gossip.

«Standing in the Way of Control» puede ser muchas cosas. Puede ser una canción de rebeldía adolescente contra la autoridad paterna en busca de la propia identidad; puede ser una declaración existencial de afirmación del individuo en una sociedad alienante; puede ser también —como al parecer dijo la cantautora Beth Ditto, una «lesbiana gorda y feminista de Arkansas»— una protesta contra los intentos del gobierno de controlar con quién se casa uno.

¿Dije que la canción puede ser muchas cosas? Mentí. Si reparamos en la letra, si nos perdemos en la estética web 1.0 del video —y recordamos que se hizo ya en la era 2.0—, si en la pausa que se inicia luego del minuto dos sentimos el gemido de la cantante crecer y estallar y animarnos a vivir nuestras vidas como mejor podamos, veremos que Beth Ditto canta una sola cosa: la vida se nos va, y a nosotros toca permitir que alguien se la lleve o tomarla y vivirla. Y en un país como el Perú, donde alrededor del 70 % de las mujeres dice haber sufrido alguna vez violencia psicológica o verbal de sus parejas, es fundamental aprender a recuperar la vida.

Escuchemos.

Lima, entre la civilización y la barbarie

Antigua flecha de tránsito en San Isidro, Lima.

En sus orígenes, Lima era un centro de alta civilización. Pongamos la mirada en la época prehispánica y veremos templos, centros administrativos, caminos y acequias que atestiguan poblaciones complejas, cuyo trabajo permitió el surgimiento de haciendas durante el Virreinato y, en último término, de los distritos de la Lima actual. Pongamos luego la mirada en la época hispánica y encontraremos en Lima la primera universidad de América y la primera imprenta de Sudamérica, solo por darnos una idea de la importancia de la capital peruana como centro político, económico, eclesiástico y cultural en Sudamérica durante los años virreinales. Incluso podríamos mirar nuestro primer siglo republicano y encontraremos entre Lima y el Callao una de las primeras líneas férreas de Sudamérica, por ejemplo.  Cuéntame más

Somos libres, seámoslo siempre

Hola, Perú, felicidades: 193 años de República no los cumple cualquiera así no más. Estás maltratadón, sí, pero bien que conservas tu encanto, tus contradicciones, tu hálito fantástico, folclórico, exótico, tu vocación dramática y fascinadora. ¿Quién eres? Canté tu himno en las mañanas escolares hace tanto tiempo, con frío de agosto, con calor de marzo, tanto tiempo, te decía, que quizá he olvidado algo en qué consistía la emoción que sentíamos al cantarlo. ¿Qué decía? Decía, me parece, que había algo tan bueno que había que conservarlo siempre. Ven conmigo, ayúdame a recordar algunas cosas al vuelo.  Alvarimás

Viaje al Brasil en el Perú

El viernes último me fui a Brasil. Llegué justo tras varias horas de trabajo en una imprenta en Jesús María, donde estuve revisando el texto de un libro. Nada mal llegar a Brasil tras el trabajo, me dije, con alguna sonrisa.

Llegué de noche. Mi pecho vibraba un poquito, más del frío que de la emoción. A las calles las cubría una fina película de rocío, y la suciedad se apelotonaba en las esquinas de todas partes. Quería salir de ahí. Frente a mí tenía, al otro lado de la avenida, una vieja iglesia; no podía cruzar por el enrejado que se extendía a mitad de la avenida, cuan larga era. Pero en mi lado de la acera había un centro podológico. Muros altos, muebles metálicos, letras coloridas, luz tímida. Desde el techo, el fluorescente me contaba un secreto. Me acerqué. Entré. El lugar estaba vacío, salvo por un hombre bajo, esbelto, jeans y casaca marrón, audífonos en las orejas, acostado sobre la litera de los pacientes, sentado sobre ella al verme, sus ojos en mis ojos, sus audífonos en sus manos, mi voz en sus oídos.

-¿Cómo salgo de aquí?
-Cruce la avenida, por la reja: por aquí nomás hay un huequito…
-No, pero ¿para cruzar por un paso de cebra?
-Camine pues unas dos cuadras hasta Plaza Vea pues…

Sí. En el cruce de las avenidas Brasil y Cayetano Heredia, el Perú es un lugar inexpugnable desde dentro. ¿Cómo será llegando del Brasil?