Villanela que escribí para que una amiga me besara, pero que no resultó porque creo que nunca la envié y por eso di con el manuscrito en mis papeles hace poco

No quieras de mi verso las canciones
sino los besos vivos de mi boca,
que todo lo que tocan lo hacen sones.

Silenciosos avanzan los peatones.
Tu voz en mi cabeza me disloca.
No quieras de mi verso las canciones.

Tus labios en mi mente los dispones
y la imaginación se me desboca,
que todo lo que tocan lo hacen sones.

Callado en una fiesta bebo rones:
tu mano no es el vaso que me toca.
No quieras de mi verso las canciones.

Las fotos de tu Facebook, tus facciones
en ansiedad mi pecho ya las troca,
que todo lo que tocan lo hacen sones.

Los árboles del parque corazones
ostentan de algún mísero que invoca:
«No quieras de mi verso las canciones,
que todo lo que tocan lo hacen sones».

Agradecimiento y saludo en los 37 años de mi edad (villanela con variante)

Sin nada que decir sino las gracias
por todos los saludos que me dieron,
me adentro en otro año de mi vida.

Algunos me pagaron la bebida.
Otros, muchos mensajes me escribieron.
Sin nada que decir sino las gracias.

El año se me fue sin más desgracias
que algunas chances más que se me fueron.
Me adentro en otro año de mi vida.

Mas siéntome en novísima partida.
Quiero ser como aquellos que murieron
sin nada que decir sino las gracias.

Un ramo yo me haré con las acacias.
Con cuanto encontraré y lo que me dieron,
me adentro en otro año de mi vida.

Algo iba yo a decir que se me olvida…
quizá en alguna parte lo leyeron.
Sin nada que decir sino las gracias,
me adentro en otro año de mi vida.

Villanela para perder el miedo en los aviones

Para L. S. H.,
que temía a las turbulencias aéreas

No temas de los vientos la estridencia
cuando a tu avión remuevan y golpeen,
que todo pasará: tenles paciencia.

El viento sabe bien cuál es su audiencia
y a todos hace que se zamaqueen.
No temas de los vientos la estridencia.

La calma romperán, y su potencia
quizá te haga temblar; pero ten fe en
que todo pasará, tenles paciencia.

Pues todos moriremos, no es demencia
la calma mantener cuando apaleen.
No temas de los vientos la estridencia.

¡Cuidado con los necios! En su ciencia
se saben pasajeros, mas no creen
que todo pasará. Tenles paciencia.

A ellos teme más, a su carencia
de seso y de humildad —es que no leen—.
No temas de los vientos la estridencia,
que todo pasará: tenles paciencia.

La brevedad del bikini (villanela)

A J. D., modelo captada por la cámara
sonriendo entre bastidores de un desfile

Tus pechos me mostrabas
—en foto, por supuesto—
y nunca me los dabas.

Tras un bikini estabas,
mas créeme, soy honesto:
tus pechos me mostrabas.

Muy quietos los dejabas
y su quietud me ha puesto
y nunca me los dabas.

Mi mente la tomabas:
si solo yo me acuesto
tus pechos me mostrabas.

Tus labios los curvabas
dejándomelo enhiesto
y nunca me los dabas.

¿A quién se los guardabas?
Yo solo aprendí esto:
tus pechos me mostrabas
y nunca me los dabas.

Villanela de Semana Santa (canta un hijo de hombre a Jesús)

El miedo muy terrible que sentiste
el jueves por la noche cuando orabas
nos sigue visitando en nuestras noches.

La copa asaz amarga que entreviste
quedó acá con nosotros, y dejabas
el miedo muy terrible que sentiste.

Los clavos que tu carne como broches
el viernes te entroncaban cuando amabas
nos siguen visitando en nuestras noches.

La soledad inmensa que tuviste
el sábado cantaba que callabas
el miedo muy terrible que sentiste.

El hambre de la noche de los coches
—en combis masticamos puras habas—
nos sigue visitando en nuestras noches.

Es duro en el domingo ver que existe
la vida sucesiva ya sin trabas,
y el miedo muy terrible que sentiste
nos sigue visitando en nuestras noches.